Más allá de los «papers»: claves para una evaluación útil de la investigación


En el Curso de verano ISCIII-UNED: Avanzando en conocimiento para una sociedad más saludable. Encuentro de IIS, la Prof.a Senena Corbalán, Vicerrectora de Investigación e Internacionalización de la Universidad de Murcia, presentó una propuesta —dentro de una ponencia titulada Facilitadores del impacto en los centros, inscrita a su vez en la sesión El impacto como eje estratégico en I+D+i en salud: facilitadores y mecanismos de implantación en los centros que compartió con el Dr. Javier de Castro, Director Científico del IIS La Paz de Madrid— que interpela directamente a quienes lideran y desarrollan investigación en el ámbito clínico: ¿cómo medimos el impacto real de nuestro trabajo? ¿Es posible evaluar la investigación no solo por su productividad académica, sino por su utilidad efectiva para pacientes, servicios y sociedad?

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Su planteamiento entronca de forma directa con uno de los principios del proyecto INNOVA Digestivo, que apuesta por la integración efectiva de la investigación en la actividad de los servicios de aparato digestivo españoles, y con el camino que está siguiendo el propio Instituto de Salud Carlos III (ISCIII). Este organismo ha incorporado ya criterios explícitos de impacto en sus convocatorias (como la Acción Estratégica en Salud), está desarrollando estructuras para facilitar la transferencia real (como ITEMAS y los CIBER), y ha asumido un papel activo en la reforma internacional de la evaluación, como miembro coordinador del capítulo español de CoARA (Coalition for Advancing Research Assessment), cuyo reciente primer informe puede consultarse aquí.

Una evaluación centrada en la utilidad

La presentación de Corbalán propone desplazar el eje de la evaluación desde la visibilidad académica hacia la relevancia práctica. Para ello, plantea preguntas que deberían formar parte de cualquier valoración:

  • ¿Qué problemas resuelve esta investigación?
  • ¿Qué cambia si se implementa?
  • ¿Qué se pierde si no se aplica?

Este enfoque propone evaluar la investigación en cuatro dimensiones:

  • Científica, sí, pero con un uso responsable de indicadores.
  • Clínica y social, considerando su aplicación en guías, protocolos o equidad.
  • Económica, incluyendo transferencia y retorno al sistema.
  • Política, valorando su capacidad de influir en decisiones públicas.

Una oportunidad para los servicios de digestivo

Esta línea de trabajo coincide plenamente con uno de los objetivos centrales de proyecto INNOVA Digestivo: promover una medicina centrada en el paciente y orientada al valor en salud. Para lograrlo, también es necesario transformar cómo se entiende y valora la actividad investigadora. No basta con publicar; hay que demostrar impacto, transferencia, transformación.

Y debemos tener en cuanta, además, que como señaló Javier Castro en su presentación dentro de la misma sesión del curso: el impacto es un lenguaje común entre ciencia, clínica y sociedad.

Agradecemos a Pilar Nos, investigadora colaboradora de INNOVA Digestivo, Jefa del Servicio de Medicina Digestiva del Hospital Universitario y Politécnico La Fe de Valencia y Directora Científica del IIS La Fe, la aportación de esta presentación.
Su contenido puede ser clave para abrir un nuevo bloque de reflexión:
¿Cómo integramos esta cultura del impacto en los servicios de digestivo? ¿Qué indicadores y estructuras necesitamos para evaluar la utilidad real de la investigación que hacemos?


Comentarios suscitados por esta entrada

Àngells Escorsell dice (15/09/2025; 08:49):

¿Cómo evaluar la investigación básica? A veces la aplicabilidad tarda mucho tiempo en verse.


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